Qué hacer en una escala larga en el Aeropuerto de Asturias

Una escala de varias horas en el Aeropuerto de Asturias no tiene por qué convertirse en una espera interminable y nos gustaría demostrarte esta afirmación con un mosaico de opciones para que te olvides de mirar el reloj, ¡salvo para el momento de tomar tu próximo vuelo, claro está!
Para quienes quieran preparar el viaje con antelación, Skyscanner reúne ideas muy útiles sobre qué hacer en una escala larga, desde visitas culturales dentro del aeropuerto hasta experiencias gastronómicas o espacios de relax.
Si ya has dejado todo lo relativo a trámites, maletas y demás liquidado, y se avecinan horas de espera para tomar el siguiente vuelo, dentro del Aeropuerto de Asturias puedes proponerte que estas horas se pasen lo mejor posible. Podemos dejar volar la imaginación con un buen libro, porque aquí encontrarás establecimientos donde comprar una buena historia, revistas, prensa... Podrás acompañar la lectura con un bocado culinario o simplemente un café caliente, porque ya dice el título de la novela que la gente feliz lee y bebe café.
Para esto también encontrarás muchas alternativas y podrás, incluso, descansar en la Sala VIP "Picos de Europa", de acceso gratuito o de pago según las condiciones de entrada.
Si eres de los que se conforman con un móvil y conexión a Internet, hay wifi disponible para que, antes de volar, te lances a navegar por la red.
En fin, no será por falta de opciones en el interior del propio aeropuerto, donde una escala larga no tiene por qué ser sinónimo de aburrimiento o apatía.
Eso sí, la presencia de una muy buena conexión por autobús con las tres principales ciudades te permite, si las horas de escala son suficientes, acercarte a la más próxima de dicha tríada, Avilés.

En Avilés podrás disfrutar de la mejor gastronomía asturiana y de un casco histórico espectacular, muy bien conservado, que cautiva a quien lo visita por vez primera. Descubrirás que en la ciudad industrial que fue y sigue siendo Avilés late un remanso de historia y tradición en el que perderse.
Pasear por el Parque Ferrera o caminar bajo los soportales de calles como Galiana, callejear por La Ferrería y Rivero, adentrarse en el antiguo barrio marinero de Sabugo, corazón de Avilés, es una experiencia mágica.
El Parque de Ferrera está próximo a la Plaza de España, presidida por el Ayuntamiento, un auténtico oasis de paz que nos dará energía para seguir descubriendo la ciudad. Y todavía nos quedan sus palacios urbanos, la iglesia de Santo Tomás de Canterbury y el hermoso Parque del Muelle.
Otro lugar que bien merece una visita es la plaza del Mercado, con ese abrazo de casas que miran con sus blancas galerías hacia el interior y el exterior. El pasado industrial se deja sentir en su arquitectura, viga a viga, soportal a soportal.
Y si hablamos de palacios, Avilés vuelve a sorprender y de ciudad industrial acabaremos bautizándola como ciudad palaciega. Hallaremos ejemplos de ello en el Palacio de Camposagrado, el más espectacular, con su estilo barroco del siglo XVII, y en el Palacio de Ferrera, también barroco, de los siglos XVII y XVIII. Otro alto en el camino ha de ser el Palacio de Valdecarzana, el más antiguo de los palacios civiles conservados en Avilés, de origen medieval, en torno a los siglos XIV y XV, con su fachada gótica recordándonos su viaje en el tiempo hasta la actualidad.
Ya más próximos en el tiempo encontraremos el Palacio de Balsera, con su estilo modernista, en el arranque de Galiana, el Palacio de Llano Ponte o Casa de García-Pumarino o el Palacio de Maqua, uno de los edificios históricos más destacados del casco antiguo.
Pero claro, os estaréis preguntando por el Niemeyer, que a estas alturas pocas son las personas que no saben que Avilés tuvo la fortuna de albergar uno de los edificios más singulares erigidos en Europa por el gran arquitecto Óscar Niemeyer. Sus curvas blancas y esa enorme plaza abierta dibujan un espacio de vanguardia que contrasta con el alma medieval y moderna de la ciudad.

¿Que no queremos llegar hasta Avilés o no tenemos tanto tiempo? Otra opción, también con parada a lo largo de la línea del autobús del aeropuerto, sería la localidad costera de Salinas. Salinas es un lugar con un gran ambiente surfero, donde encontrarás tiendas y hasta escuelas de surf (vale, sí, aceptamos que la escala no será tan larga como para que te dé tiempo a tomar clases de surf, pero el saber no ocupa espacio, o eso dicen).
En Salinas podrás disfrutar paseando por su larguísimo paseo marítimo, que recorre su hermosa playa de extremo a extremo, y asomarte a las vistas del promontorio de La Peñona.
También merece la pena visitar el Museo de Anclas Philippe Cousteau, ubicado al aire libre, precisamente en la mencionada Peñona, con diferentes piezas relacionadas con la historia de las anclas y con un privilegiado mirador sobre la playa.
Para el final nos hemos dejado quizá la joya de la corona de Salinas, las dunas de El Espartal, en el extremo oriental de la playa, un espacio natural protegido que te desvelará la existencia de uno de los sistemas dunares más importantes de Asturias.
Y, como colofón, muy cerca, en Raíces, está el yacimiento arqueológico del Castillo de Gauzón, enclave fortificado medieval vinculado a la historia del Reino de Asturias y a la elaboración de la Cruz de la Victoria.
Eso sí, antes de salir del aeropuerto conviene calcular bien los tiempos de desplazamiento y dejar un margen suficiente para regresar al aeropuerto y volver a pasar los controles de seguridad. Una escala de varias horas, como has visto, puede ser el comienzo de una experiencia única.